De un pequeño taller a grandes proyectos: el oficio que hizo crecer Anuskka Hogar

Hoteles, residencias, viviendas y grandes espacios forman parte hoy del trabajo de una empresa coruñesa que ha crecido sin renunciar al cuidado de cada detalle.

De un pequeño taller a grandes proyectos: el oficio que hizo crecer Anuskka Hogar

Anuskka Hogar nació de una forma muy concreta de entender el trabajo: observar el espacio, elegir bien el tejido y no dar nada por terminado hasta que el resultado convenza de verdad. Quince años después de abrir su primer negocio, aquella filosofía sigue presente, aunque la dimensión de los proyectos haya cambiado por completo.

Anuskka aprendió a coser siendo niña. Las telas, las agujas y la confección estuvieron presentes mucho antes de que existiese una empresa detrás. Hace aproximadamente quince años abrió su primer pequeño negocio, El Rincón de Anuskka, y aquel proyecto fue creciendo hasta convertirse en Anuskka Hogar.
Con el tiempo también cambiaron los encargos. De pequeños trabajos se pasó a viviendas completas; de ahí, a negocios y, más tarde, a grandes establecimientos.
Entre los proyectos realizados se encuentran espacios como el Meliá María Pita, el Residencial Rialta o Montisqueiro, además de numerosos hogares y negocios particulares.

El tamaño de los proyectos cambió. La forma de entender el trabajo, no.

Ese crecimiento obligó también a construir estructura alrededor del oficio. Hoy Anuskka Hogar cuenta con profesionales de taller, instalación y atención al cliente que participan en las distintas fases de cada proyecto.
No se trata de sustituir la manera de trabajar de Anuskka, sino de hacerla posible a una escala mayor.
Ella sigue estando especialmente presente en aquello que siempre ha definido su trabajo: el criterio, la elección de tejidos, la confección, la supervisión y la revisión final.
Pero detrás de cada proyecto hay hoy más manos.
Hay quien mide, quien prepara, quien confecciona, quien instala, quien atiende al cliente y quien vuelve a revisar cuando algo no termina de convencer.

Crecer no ha significado alejarse del oficio. Ha significado construir un equipo capaz de sostenerlo.

Detrás de una cortina terminada hay mucho más trabajo del que se ve una vez colocada.
Antes hay visitas, mediciones, elección de tejidos, cálculos, corte, confección, preparación, instalación y revisión.
En los proyectos de mayor dimensión, esa coordinación se vuelve todavía más importante.
Cuando hay muchas habitaciones, grandes ventanales o instalaciones completas, cada fase depende de la anterior.
El taller necesita saber exactamente qué se ha medido. El instalador necesita recibir una pieza preparada para ese espacio. Y el cliente necesita tener a alguien al otro lado que conozca su proyecto.
Anuskka supervisa ese proceso y mantiene el mismo criterio que marcó el crecimiento del negocio desde el principio.
Porque una cortina puede estar bien confeccionada y, aun así, necesitar un ajuste cuando llega al espacio real.
Una caída que no responde exactamente como se esperaba. Una pieza que se comporta ligeramente diferente a la de al lado. Una altura que necesita corregirse.
Para muchas personas serían detalles.
Para Anuskka Hogar forman parte del trabajo.

La prioridad no es terminar antes. Es terminar bien.

Esa frase resume buena parte de la filosofía del negocio. En una época acostumbrada a la rapidez, Anuskka Hogar ha preferido mantener un ritmo que permita revisar, corregir y repetir cuando sea necesario.
Si una pieza necesita más tiempo, tendrá más tiempo. Si hay que repetir algo, se repite.
Y esa forma de trabajar sirve igual para una vivienda particular que para un proyecto de gran escala.
Porque una cortina puede cambiar mucho más de lo que parece.
Puede modificar la cantidad de luz, la altura visual, la calidez, las proporciones o la sensación que produce una estancia cuando alguien entra en ella.
Por eso el trabajo no empieza simplemente escogiendo una tela bonita.
Empieza mirando el espacio.
Cómo entra la luz.
Qué dimensiones tiene.
Qué necesita resolver.
Qué uso va a tener.
Y qué quiere conseguir la persona que va a vivirlo.

Una buena cortina no empieza en el tejido. Empieza entendiendo el espacio.

Quizá ahí esté una de las claves de la evolución de Anuskka Hogar.
Hoy hay proyectos más grandes, más clientes, más fases y más profesionales implicados.
Pero sigue existiendo una forma muy concreta de entender el resultado: conocimiento de los tejidos, experiencia para saber qué solución funciona mejor, cuidado en la confección, precisión durante la instalación y revisión antes de considerar que el trabajo está terminado.
Anuskka sigue marcando ese criterio.
El equipo hace posible llevarlo a cada proyecto.

Porque detrás de cada cortina terminada hay oficio, experiencia y muchas más manos de las que se ven.

Más información

Web Anuskka Hogar