El suceso tuvo lugar cuando un turismo, tras ser golpeado por detrás, se precipitó al río Barcala. Entre las primeras personas en acudir al lugar se encontraba una vecina de la localidad, quien, junto con su marido y otros residentes, no dudó en bajar al río para auxiliar a los heridos. La rápida intervención fue crucial, ya que uno de los niños, de dos años, se encontraba cubierto por el agua.
“"En ese momento no piensas... solo queríamos sacar a la gente del coche."
El padre de los menores, vecino de la parroquia de Aro, ya estaba auxiliando a sus hijos en los asientos traseros cuando llegaron los primeros auxilios. A pesar de que el río tiene poca profundidad en esa zona, la situación generó momentos de gran tensión. El progenitor fue evacuado en helicóptero y, aunque el niño más pequeño tragó agua, la evolución de los cuatro heridos es favorable, según fuentes cercanas a la familia.
Otros vecinos, incluyendo clientes de un establecimiento hostelero cercano, también se unieron a las tareas de rescate. El otro vehículo implicado en la colisión, que impactó contra un muro, no llegó a caer al río. Este incidente pone de manifiesto la peligrosidad de la zona, donde ya se han registrado accidentes similares en el pasado, según testimonios de residentes locales.
Las primeras fuerzas de seguridad en llegar al lugar fueron una patrulla de la Policía Autonómica, a la que se unieron efectivos del GES de Brión, Bomberos do Xallas, Tráfico, 061 y Protección Civil, coordinando el rescate y la retirada del vehículo siniestrado.




