El proyecto SoilPath, con un presupuesto de seis millones de euros y una duración de cinco años, busca proporcionar a agricultores, investigadores, asesores y responsables políticos conocimiento actualizado y herramientas prácticas para comprender y mejorar la salud del suelo. La iniciativa reúne socios de Bélgica, Francia, España, Países Bajos, Italia, Grecia, Polonia, Bulgaria, Hungría, Eslovenia y Suecia, liderados por la Universidad de Gante.
La UVigo participa a través del Grupo de Investigación Planta, Solo y Aprovechamiento de Subproductos y del Instituto de Agroecología y Alimentación, con el equipo de la Facultad de Ciencias del campus de Ourense encabezado por Antía Gómez y Daniel Arenas. También forma parte del consorcio la Fundación Empresa Universidade Galega (Feuga). El proyecto, financiado por la Unión Europea a través del programa Horizon Europe, celebró su jornada de lanzamiento en Gante, Bélgica.
La idea central del proyecto es cuantificar el impacto de las prácticas agrícolas en la salud del suelo, ya que se estima que el 60-70% de los suelos de la UE se encuentran en una condición no saludable, afectando la producción agrícola, la regulación del agua, el almacenamiento de carbono y la biodiversidad.
SoilPath se desarrollará en varias etapas: se recopilará información en una base de conocimiento sobre más de 100 prácticas agrícolas; se analizará cuantitativamente el efecto de estas prácticas, incluyendo combinaciones y sinergias; y finalmente, se integrará en una evolución del Open Soil Index (OSI) para desarrollar mapas, modelos y herramientas de apoyo a la decisión.
Para agricultores y asesores se creará un Field Actors Toolbox con fichas técnicas y un sistema digital de apoyo a la decisión (SHAI). Para los responsables políticos, habrá un Policymakers Toolbox con análisis de políticas y recomendaciones. Todos estos recursos se integrarán en el hub digital SoilPATHways.
La Universidad de Vigo liderará el paquete de trabajo dedicado a cuantificar el impacto de las prácticas agrícolas individuales en la salud del suelo y la sostenibilidad ambiental, transformando datos en evidencia cuantitativa. Además, se incluirá un ensayo plurianual en Galicia para contrastar la evidencia científica con resultados experimentales bajo diferentes condiciones pedoclimáticas europeas.
El proyecto destaca por su orientación aplicada, buscando cuantificar los efectos de las prácticas agrícolas y convertirlos en información utilizable para la toma de decisiones. Se analizarán prácticas individuales y combinadas, y se evaluarán propiedades químicas, físicas y biológicas del suelo, relacionándolas con los servicios ecosistémicos que presta.




