La percepción del turismo en Galicia recibe un aprobado justo, con un 5,6 en redes sociales, según un estudio de la Universidad de Baleares. Esta valoración empeora en los meses de verano, cuando la afluencia de visitantes aumenta considerablemente. Ante esta situación, el Consello da Cultura Galega (CCG) organiza unas jornadas para abordar la cuestión fundamental: ¿es posible un turismo sostenible?
Desde la institución, dirigida por Dolores Vilavedra, subrayan la «mucha actualidad» del debate, tanto en Galicia como en Europa, y la necesidad de implicar a la sociedad, empresas, administraciones y expertos. El desarrollo turístico en Galicia ha sido «exponencial» en las últimas décadas, añadiendo al tradicional turismo de peregrinación a Santiago otras modalidades como el de costa, que evoluciona hacia el turismo climático, y el rural, de naturaleza, cultural y de aventura, aunque este último de forma más «cualitativa y menos cuantitativa».
El diagnóstico previo del CCG señala que existen procesos sociales abiertos que «cuestionan abiertamente la sostenibilidad del torrente turístico actual y promueven su reformulación e incluso su limitación». Esta problemática no solo afecta a Compostela, sino también a comarcas como O Morrazo o A Mariña, especialmente en verano. Además, Vigo ya muestra «señales de saturación social en la temporada de las luces de Navidad».
Una encuesta realizada por la Universidad de Santiago y la de Vigo revela que la mitad de los comerciantes locales de Santiago rechazan el perfil actual de turismo, y un 55% ve reducida su clientela local. Entre los vecinos de la ciudad histórica, más del 90% prefieren que no se dedique exclusivamente a los turistas, y una tercera parte desea visitantes «más respetuosos».
En este contexto, el CCG considera crucial no solo debatir qué turismo es sostenible, sino también si este tipo de turismo existe. Tres expertos participarán en la jornada para debatir este punto, y se cerrará con una mesa redonda que incluirá a un empresario rural, a la regidora de Allariz y a una representante vecinal del barrio de San Pedro en Santiago, una zona especialmente expuesta al Camino.




