Aunque la trayectoria profesional del autor en la radio fue breve (entre 1968 y 1976), guarda una especial predilección por este medio como "gran escuela de contenidos y periodismo". Destaca la importancia de la emisora decana, Radio Vigo, en la memoria colectiva de la ciudad por la variedad y originalidad de sus programas, que conectaban de forma efectiva con la audiencia local.
En una fotografía inédita de una emisión, aparece junto a Pepe Vázquez (y posiblemente Esperanza Criado) el popular humorista Pepe Iglesias, conocido como "El Zorro". Este artista argentino, cuyo nombre real era José Ángel Iglesias Sánchez, fue un reconocido humorista, cuentacuentos y chistoso, cuyo estilo desenfadado y novedoso alcanzó gran popularidad en la radio española y chilena.
El autor prefiere este modelo de radio local, con contenidos propios y variados, frente a los programas generalistas que hoy en día convierten muchas emisoras en meros postes de emisión de contenidos de Madrid. Recuerda también los homenajes que la Asociación de la Prensa de Vigo rindió en 1996 y 1997 a Eugenio González de Haz y Pepe Vázquez, figuras esenciales de la radio viguesa.
Eugenio González de Haz, quien adquirió la emisora en dificultades, demostró una gran visión de futuro al arriesgarse en un negocio que se convirtió en un amplio grupo de comunicación. Pepe Vázquez, procedente del teatro, fue descubierto por González de Haz por sus cualidades como locutor principal, desarrollando su carrera en una emisora con estudios modernos para la época y situada en un lugar simbólico de la ciudad.
La presencia de Pepe Iglesias "El Zorro" en directo en un programa de Radio Vigo es un detalle especialmente interesante de la fotografía. Su carrera se desarrolló en Argentina, España y Chile, donde falleció en 1991. Su primera película en España, "¡Che qué loco!", aún divierte hoy. Sus intervenciones en la radio, especialmente en Radio Madrid de la SER y en otras cadenas, fueron muy populares por su estilo único.
Sus grabaciones, con personajes como "Don Tapadera" y "el Finado Fernández", y su capacidad para el silbido, dejaron huella en el lenguaje popular. Aunque su paso por la televisión no tuvo el mismo éxito, el recuerdo de su presentación "Yo soy 'El Zorro', zorro, zorrito..." y sus melodías silbadas perduran en la memoria de muchos radioyentes de la época.




