Las intensas lluvias recogidas desde el sábado, con más de 35 litros en Vigo y 50 en Fornelos, donde se ubica Eiras, no han tenido hasta el momento ningún impacto sobre los tres embalses de abastecimiento. Sus reservas han visto reducidas en tres puntos, al igual que en las semanas anteriores. Según los datos de Augas de Galicia, recogidos este lunes, Eiras se sitúa al 64,10 por ciento de su capacidad total, frente al 67,4 de hace una semana.
La situación es similar en Zamáns, un embalse diez veces más pequeño, que ha caído hasta el 52 por ciento de su capacidad, frente al 56,9 de siete días atrás. Esta presa abastece a Nigrán y también en parte a Gondomar. Por su parte, Baiona, que ya tiene permiso para conectarse a la red de Vigo, mantiene su suministro con su propia instalación de Baíña, que se encuentra en mínimos, al 31,2 por ciento ayer, frente al 34,2 de la semana pasada.
A pesar de esta tendencia, existe previsión de nuevas lluvias en los próximos días que podrían tener un efecto positivo sobre los acuíferos y ayudar a llenar o, al menos, a mantener el nivel de las tres presas. Además, se espera que la población de Nigrán y Baiona vuelva a sus niveles habituales a finales de agosto con el fin de las vacaciones, lo que reducirá significativamente el consumo actual, que se duplica o triplica respecto al invierno.
En Vigo continúan vigentes las restricciones en el uso del agua, como en las duchas de playa, el llenado de piscinas y el baldeo de calles. De momento, no se contemplan nuevas medidas y el área no ha pasado a la situación de alerta decretada por la Xunta. Las reservas actuales garantizan el suministro para cuatro o cinco meses, incluso sin nuevas lluvias, una circunstancia que parece improbable.




