La competición automovilística, que transcurrió por carreteras de Pontevedra, estuvo marcada por una intensa lucha por el liderato. El equipo vencedor logró imponerse tras una gestión precisa de los tramos cronometrados, superando a sus competidores directos a pesar de la presión ejercida durante las segundas pasadas.
La jornada estuvo condicionada por las altas temperaturas, que provocaron diversos contratiempos mecánicos en varios vehículos participantes. Problemas en componentes como la suspensión o la batería obligaron a algunos equipos a reducir su ritmo o a abandonar la prueba de manera prematura.
El punto más crítico de la jornada se produjo durante la segunda pasada por el tramo de Gondomar-Porriño. La dirección de carrera se vio obligada a cancelar la prueba en ese sector debido a la presencia de espectadores situados en zonas indebidas, lo que impedía garantizar la seguridad de los pilotos y del propio público.




