El Camino de Santiago no solo ha recuperado el terreno perdido durante la pandemia, sino que acoge ahora más peregrinos y presenta una configuración distinta. El número total de peregrinos registrados entre enero y julio de este año alcanzó los 311.047, lo que supone un incremento del 62% respecto a los 192.000 registrados en el mismo período de 2019. Este crecimiento interanual del 5,5% se sostiene completamente en el flujo internacional, que compensa el descenso del turismo nacional.
Los peregrinos extranjeros ya representan el 63,5% del total, frente al 58,5% de hace siete años. Estados Unidos se consolida como el principal país emisor extranjero, con 29.000 peregrinos, casi el doble que en 2019. Italia experimenta un crecimiento notable, con un aumento del 53% en solo un año, alcanzando los 20.000 peregrinos. Otros países como Portugal, Alemania, Reino Unido, México, Irlanda, Francia, Polonia y Canadá también muestran incrementos significativos en sus cifras.
En cuanto a los itinerarios, el Camino Francés sigue siendo el más popular con 133.450 peregrinos, pero pierde peso relativo al caer al 42% del total. Las rutas procedentes de Portugal ganan terreno de forma significativa: el Camino Portugués tradicional suma 63.110 peregrinos y el Portugués por la Costa, 60.000. Juntos, casi igualan al Camino Francés, concentrando el 39,6% de las llegadas.
El crecimiento también se refleja en los puntos de partida. Mientras Sarria mantiene el liderazgo con 89.000 peregrinos, otros enclaves experimentan un crecimiento espectacular. Vigo, por ejemplo, ha multiplicado por diez su cifra de peregrinos respecto a 2019, pasando de 1.400 a 14.300. También crecen significativamente Tui, Oporto y Valença do Minho.
La motivación religiosa mantiene su peso, con un 44% de los peregrinos declarando esta razón. No obstante, los motivos personales y no religiosos también experimentan un aumento considerable, reflejando la diversidad de propósitos que impulsan hoy en día a emprender el Camino.




