Las autoridades municipales han confirmado que la situación está controlada, aunque las tareas de limpieza y la toma de muestras continúan en pozos, fuentes y arroyos de la zona afectada. Aunque los vecinos disponen de agua de la traída, que no se ha visto comprometida por el vertido, el Ayuntamiento insiste en la necesidad de no utilizar agua de pozos particulares para consumo, higiene, riego o preparación de alimentos hasta que los estudios técnicos descarten cualquier riesgo.
El incidente, que tuvo lugar en el kilómetro 164 de la autopista, provocó el derrame de aproximadamente 7.000 litros de gasóleo. Para mitigar el impacto ambiental, se instalaron barreras de contención y mantas absorbentes que permanecen activas en el entorno. Por su parte, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil está analizando muestras recogidas en seis pozos y dos fuentes próximas al arroyo afectado.
“"La situación está controlada y se están analizando las aguas de los pozos de alrededor de una docena de viviendas."
Las autoridades locales piden a los vecinos que estén alerta ante cualquier indicio de contaminación, como la presencia de manchas oleosas, alteraciones en el sabor u olor a combustible. Mientras se esperan los resultados definitivos de las analíticas, el carril derecho de la AP-9 en la zona del siniestro continúa cortado al tráfico.




