El desfile del Día de las Fuerzas Armadas, celebrado por primera vez en Vigo, estuvo marcado por un contratiempo cuando la bandera española se desprendió de uno de sus agarres mientras era izada. Este suceso provocó una visible reacción de sorpresa e incredulidad en el Rey Felipe VI, quien estaba presentando honores junto a su hija, la princesa Leonor.
A pesar del incidente, el monarca mantuvo la compostura y solicitó que el portador de la bandera a pie en el desfile se mantuviera delante de la tribuna oficial. Su instrucción fue que la bandera de España estuviera presente durante todos los actos programados, aunque el evento finalizó antes de lo previsto debido a las adversas condiciones meteorológicas.
Su instrucción fue que la bandera de España estuviera presente durante todos los actos programados.
La parte aérea del desfile tuvo que ser cancelada previamente debido al mal tiempo, sumándose así a la suspensión anticipada de los actos.




