El nuevo índice pretende ir más allá de los aspectos económicos, sanitarios o educativos, para incluir cómo las sociedades valoran y conservan los ecosistemas. El objetivo es reflejar la complejidad de las relaciones entre las sociedades y su entorno natural y su influencia en el bienestar humano y la sostenibilidad.
En este contexto, Sebastián Villasante, investigador del programa Oportunius e IP de CRETUS, contribuirá al índice con una aportación centrada en los ecosistemas marinos y costeros. Su trabajo se centrará en desarrollar indicadores para evaluar los vínculos entre las personas y el océano, considerando no solo los recursos que proporciona, sino también su importancia social, cultural y ambiental.
Esta dimensión incluirá aspectos como los medios de vida de las comunidades costeras, los conocimientos tradicionales marinos, la identidad cultural, el cuidado de los ecosistemas y la participación ciudadana en las decisiones sobre los recursos marinos.
Las bases científicas del NRI se presentaron en un artículo en la revista Nature en junio de 2025. Actualmente, la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD trabaja en el desarrollo del índice a través de aportaciones científicas y consultas.
Está previsto que el NRI se incorpore al Informe sobre Desarrollo Humano de 2026. La contribución específica de Villasante a la dimensión marina y costera se desarrollará en 2027, buscando traducir estas relaciones en indicadores que ayuden a comprender mejor los vínculos entre las personas y los océanos y a orientar las políticas públicas.




