El acto, que tuvo lugar en la ciudad aragonesa, contó con la presencia del homenajeado y su esposa, así como del presidente del Real Zaragoza, el presidente de la peña y numerosos socios. También asistieron representantes de los medios de comunicación locales.
“"Esto no puede sonar a despedida, porque yo no puedo despedirme nunca de Zaragoza. Siempre recordaré a los zaragozanos y al Real Zaragoza. Esté donde esté estaré con el corazón aquí."
Durante el homenaje, el presidente de la peña destacó la gran trayectoria profesional y la calidad humana del entrenador, subrayando la profunda huella que dejó en todos los lugares por los que pasó. Como reconocimiento, se le impuso la insignia de oro y brillantes de la peña, una placa conmemorativa y un cenicero con el escudo del Real Zaragoza.
El entrenador, visiblemente emocionado, agradeció el gesto, expresando su profundo vínculo con la ciudad y el club. El evento concluyó con las intervenciones del presidente del Real Zaragoza y del delegado provincial de Educación Física y Deportes, entre aplausos de los asistentes.




