La atención a la salud mental supone una carga creciente de tiempo y recursos en el área sanitaria de Pontevedra-O Salnés. Los datos del Servicio de Psiquiatría revelan un aumento significativo en la demanda asistencial, con las hospitalizaciones cerca de duplicarse en comparación con la década anterior. Los casos detectados en Urgencias siguen una tendencia similar, y la actividad de interconsulta hospitalaria se ha incrementado en un 50% en el último decenio.
La Unidad de Psicogeriatría, según indica el jefe de Psiquiatría del área sanitaria, Alfonso Casas, atiende actualmente casi el doble de residencias de mayores que hace diez años, además de a una población anciana más numerosa, lo que supone una tensión para el servicio sanitario.
La demanda ambulatoria también ha experimentado un notable crecimiento. Se estima una media de cuatro mil o cinco mil primeras consultas anuales relacionadas con la salud mental, aunque la cifra exacta puede variar debido a recaídas o atenciones directas en hospitalización.
En cuanto a Atención Primaria, aunque en otras áreas sanitarias gallegas ya se habla de sobrecarga, en Pontevedra aún se están implementando medidas. La Rede Galega de Psicoloxía Clínica, impulsada por el Sergas, busca reforzar la capacidad asistencial y facilitar un acceso más temprano a la atención psicológica. Galicia ha pasado de siete a 28 psicólogos clínicos en los centros de salud, con el objetivo de alcanzar los 50 en 2030. El área Pontevedra-O Salnés cuenta con tres facultativos, y se prevé la incorporación de un cuarto profesional, que desarrollarán su actividad en cinco centros de salud, priorizando la atención grupal.
Tras la pandemia, los problemas de salud mental entre los jóvenes se han intensificado, afectando entre el 15% y el 20% de los jóvenes de 15 a 19 años. La Unidad de Salud Mental Infantoxuvenil registra entre 15.000 y 16.000 consultas anuales, y el número de menores hospitalizados se ha multiplicado por cinco en cinco años. La demanda en la unidad también ha crecido, pasando de un psiquiatra a tres facultativos y dos psicólogos clínicos.
Dos áreas específicas han experimentado un aumento en la demanda: los problemas de desarrollo y diagnóstico de trastornos del espectro autista y TDAH, atribuidos a una mayor sensibilidad social, y la inestabilidad emocional en edad pre y adolescente, que en casos graves incluye ideas suicidas o autolesiones, a menudo ligadas al acoso escolar o situaciones de vulnerabilidad.
El proyecto de un Hospital de Día Infantoxuvenil, previsto para este año, aún no es una realidad por falta de espacio y localización, aunque se aprovechan instalaciones del Hospital de Día de Adultos. La soledad no deseada, tanto en jóvenes como en mayores, también se señala como un factor que puede derivar en enfermedades mentales.
Las patologías más frecuentes son la ansiedad, el estrés y la depresión, especialmente el estrés y el conflicto en el ámbito laboral. Hace treinta años, la reticencia al tratamiento psiquiátrico hacía que solo acudiesen los casos más graves, como trastornos psicóticos.




