El cambio climático, con episodios meteorológicos más extremos, y un diseño urbanístico inadecuado en áreas ganadas al mar, antiguos humedales o ríos desviados explican estos episodios que afectan directamente a los vecinos.
La apertura de la avenida de Bos Aires en 1906 tuvo un impacto directo en el delta del Valdecorvos, provocando la sequía de la marisma y la desviación del cauce del arroyo. Más tarde, en los años 60, el soterramiento del Valdecorvos bajo el actual Centro Galego de Tecnificación Deportiva (CGTD) intensificó las inundaciones en la zona.
La Deputación y la Xunta intentaron contener estas riadas con la mejora de pluviales en Fernando Olmedo y Padre Gaite, pero las obras no impidieron los anegamientos al coincidir lluvias fuertes con la pleamar.
Un reciente estudio de Augas de Galicia sobre la cuenca del Valdecorvos propone cinco actuaciones con un coste estimado de más de 4,4 millones de euros. Incluyen la creación de una zona inundable en el parque, la elevación de muros, tres aliviaderos y dos nuevos colectores de pluviales para reducir el riesgo de inundaciones a 25 años vista.
La intervención en la cuenca del Valdecorvos implica a la Xunta y al Concello, que colaboran para poner fin a los anegamientos que afectaron al colegio público de A Xunqueira I.
El riesgo de riadas también ha afectado a obras como la supresión de pasos a nivel en Os Praceres, mientras que el Gobierno central estudia alternativas para completar el paseo peatonal en la autovía de Marín. En Lourizán, el Concello espera permisos para ampliar la tubería de evacuación en la Rúa do Santo. En Campolongo, se está ejecutando la renaturalización del río Gafos para contener crecidas.




