El proyecto, que cuenta con una inversión de más de 1,5 millones de euros cofinanciada con fondos europeos Next Generation, busca convertir el inmueble en un espacio dinámico y abierto. La planta baja funcionará como un escaparate para proyectos creativos locales, mientras que el resto de las plantas acogerán desde el Seminario Permanente de Jazz hasta grupos de investigación de la Universidade de Vigo.
La gestión del centro se aleja de un modelo centralizado. El Ayuntamiento apuesta por ceder espacios a entidades de la ciudad para que desarrollen proyectos temporales, fomentando la convivencia entre disciplinas y la creación de sinergias. El diseño del edificio, con plantas diáfanas, permite que su configuración se adapte a las necesidades cambiantes de los usuarios.
El inmueble, construido en 1992 y que sirvió como Conservatorio hasta 2004, ha sido objeto de una rehabilitación integral que incluye mejoras en eficiencia energética, como la instalación de paneles solares y sistemas de aerotermia. Tras años de usos provisionales, el edificio se prepara para retomar su relevancia cultural en la capital provincial.




