Mayo de contrastes en Pontevedra: de lluvias intensas a calor veraniego

El mes se dividió en dos quincenas marcadas por fuertes precipitaciones y temperaturas que superaron los 30 grados.

Imagen genérica de lluvia y sol sobre el paisaje de Pontevedra, simbolizando el contraste meteorológico.
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Imagen genérica de lluvia y sol sobre el paisaje de Pontevedra, simbolizando el contraste meteorológico.

El mes de mayo concluyó en Pontevedra y su entorno con un patrón meteorológico marcado por fuertes contrastes, pasando de intensas lluvias a un calor veraniego que anticipó el verano.

El mes de mayo que concluye este domingo se ha caracterizado por ser primaveral en la ciudad de Pontevedra y sus alrededores. Sin embargo, la habitual variabilidad meteorológica dio paso a un mes dividido en dos quincenas muy diferenciadas. La primera estuvo marcada por temperaturas suaves y episodios de precipitaciones fuertes, que llegaron a causar inundaciones en algunas zonas habituales. La segunda quincena, por el contrario, vio cómo el termómetro superaba los 30 grados, animando la ocupación de terrazas y playas de forma temprana.
Los datos de la estación meteorológica de Campolongo, dependiente de Meteogalicia, confirman esta tendencia. Se registraron 13 días con precipitaciones, muchos de ellos de intensidad notable. En total, acumularon 105 litros por metro cuadrado, convirtiendo este mayo en el cuarto más húmedo de la última década. Solo lo superan los 154 litros de 2017, los 144 de 2021 y los 194 de 2024, que fue el más lluvioso del último decenio.
Estas lluvias, en ocasiones con picos muy elevados y coincidiendo con la marea alta, provocaron anegamientos. Un garaje en la calle Casimiro Gómez, cerca de la canalización del río Valdecorvos, sufrió inundaciones al desbordarse este al encontrarse con la marea. También se registraron problemas en la rúa do Santo, en Lourizán. Las autoridades trabajan en proyectos para paliar estas acumulaciones de agua, que se han hecho más evidentes en estos puntos.
La segunda mitad del mes, y especialmente los últimos diez días, han sido notablemente calurosos. Inicialmente, hubo sensación de bochorno y la presencia de una masa de aire africano que dejó calima. Posteriormente, se sucedieron jornadas de sol intenso con temperaturas que alcanzaron los 30.9 grados centígrados en la estación de Campolongo. Esta cifra se sitúa como la quinta más alta de la última década, por detrás de los 35 grados de 2019 y los 34 de 2020 y 2022, los mayos más cálidos del pasado reciente.
Las temperaturas medias, fijadas en torno a los 17 grados, se mantienen en la media de la última década, igualando las del año pasado. Las mínimas también fueron suaves, con una media de siete grados, notablemente por encima de los cinco registrados en 2019 y 2021, o los tres de 2018.
La previsión para los próximos días apunta a un cambio radical a partir del lunes, con la bajada de las temperaturas y el regreso de las precipitaciones durante la próxima semana.
El sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, que desde 2015 mide las desviaciones en la mortalidad por causas climáticas, registró en la provincia de Pontevedra 11.616 fallecimientos atribuibles a los efectos de la temperatura en los últimos once años. Según datos recogidos recientemente, las muertes por calor extremo representan casi el 70% del total de fallecimientos relacionados con el tiempo.
El perfil de las víctimas muestra que el 97% de los fallecidos el año pasado por causas relacionadas con la temperatura tenían más de 65 años. La franja de edad con más casos es la de mayores de 85 años (153 fallecimientos, el 69%). En contraste, se registró un caso en menores de 14 años, tres entre 15 y 44 años, y 23 entre 45 y 64 años. Por sexos, seis de cada diez fallecidos fueron mujeres, una tendencia ligada a la mayor esperanza de vida y a la pirámide poblacional de la provincia, donde hay el doble de mujeres mayores de 85 años (26.615) que de hombres (13.024).