La problemática deriva de la confluencia de diversos cortes de tráfico por motivos de seguridad y rehabilitación. La Praza da Sal permanece acordonada ante el riesgo de derrumbe de un inmueble, tras el desprendimiento parcial de un muro el pasado 27 de abril. A esta situación se suman las obras en las calles Hernán Cortés, Colón y Pelayo, que impiden la circulación habitual.
La presencia de maquinaria pesada en las plazas de Saco y Arce y Manuel Sueiro, donde se ejecutan trabajos de reforma en otro edificio, complica aún más la movilidad en la zona. Los vecinos señalan que esta acumulación de obstáculos dificulta el acceso de servicios básicos como taxis y transportistas.
El vecindario, entre el que se encuentran muchas personas de edad avanzada, denuncia la falta de comunicación y las dificultades diarias para transitar por el barrio. La imposibilidad material de acceder a la calle Liberdade está provocando la cancelación o modificación constante de los servicios de reparto en la zona.




