Los usuarios que disfrutan de las piscinas de Oira se han encontrado con una dificultad añadida para su regreso a Ourense. La conexión de transporte público que antes utilizaban para volver a sus hogares ha sufrido modificaciones que generan descontento.
La línea de autobús 23, que era una opción habitual para muchos, ha sido retirada, obligando a los usuarios a buscar alternativas. Aunque se mantiene la línea 11, esta ya no realiza parada en las inmediaciones de las piscinas, lo que obliga a caminar una distancia considerable para poder acceder al transporte.
Esta situación genera incertidumbre y malestar entre los usuarios, que ven limitada su capacidad de desplazamiento hacia y desde una de las zonas de ocio más populares de la ciudad durante los meses de calor.




