Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) revelan una brecha de más de 20 puntos porcentuales entre las localidades con mayor y menor ocupación. Esta situación define un panorama provincial donde coexisten áreas de gran dinamismo económico con zonas rurales que luchan por integrar a su población activa.
Arnoia encabeza la lista provincial con una tasa de paro de tan solo el 5,42%. A este grupo de mejores registros se unen municipios del área metropolitana próximos al cinturón industrial, como Pereiro de Aguiar (6,82%), Coles (7,58%), Barbadás (7,77%) y San Cibrao das Viñas (7,77%). Su cercanía a los grandes polígonos industriales y su atractivo como zonas residenciales para trabajadores contribuyen a un flujo de contratación superior. Además, ayuntamientos con baja población como Vilariño de Conso (6,59%), Manzaneda (6,85%) o Chandrexa de Queixa (7,69%) también presentan cifras de desocupación mínima.
En España, se considera técnicamente que un territorio ha alcanzado el pleno empleo cuando su tasa de paro se sitúa por debajo del 8%.
Por el contrario, la situación es preocupante en 20 municipios de la provincia que superan la barrera del 15% de desempleo. Quintela de Leirado registra el máximo provincial con un 26,71%, seguido por Vilardevós (20,79%), Gomesende (19%) y Padrenda (18,76%). Otras localidades con cifras elevadas incluyen Calvos de Randín (18,48%), Os Blancos (17,81%), Ramirás (17,80%), Monterrei (17,78%) y Maside (17,57%). Estas tasas se atribuyen a la distancia de los ejes industriales y a la escasa presencia empresarial, dependiendo en gran medida del sector primario.
En los núcleos de mayor población, la ciudad de Ourense presenta un 11,43% de paro, muy próximo a la media provincial (11,29%). Entre las cabeceras de comarca, O Barco (10,74%) y O Carballiño (11,33%) mantienen datos estables, mientras que Allariz (8,72%) se aproxima al pleno empleo. En el extremo opuesto, Xinzo de Limia asciende al 13,58% y Verín se desmarca de la media con una tasa más alta, situada en el 19,99%.




