La provincia de Ourense ha vuelto a registrar varios movimientos sísmicos de baja magnitud durante los últimos días, según los datos recopilados por los servicios de vigilancia sísmica. Aunque ninguno de los temblores ha causado daños ni ha sido percibido de forma generalizada por la población, la sucesión de eventos ha llamado la atención por su frecuencia.
El movimiento más reciente se produjo este viernes 30 de mayo a las 16:41 horas, con una magnitud de 1,4 y epicentro en Vilariño de Conso. Horas antes, durante la madrugada, se había registrado otro temblor de magnitud 0,9 a unos 30 kilómetros al sur de la capital ourensana, en Villar de Santos.
La actividad sísmica ya había sido notable durante la jornada del jueves 29 de mayo, cuando se detectaron dos terremotos. El de mayor intensidad alcanzó una magnitud de 1,8 y tuvo su epicentro a 26 kilómetros al suroeste de Ourense, cerca de Cortegada, mientras que otro movimiento alcanzó una magnitud de 1,7.
Estos episodios se suman a los registrados en días anteriores en distintos puntos del noroeste peninsular, especialmente en el entorno de Vegadeo (Asturias) y el norte de Galicia, donde se contabilizaron varios sismos entre el 25 y el 28 de mayo, con magnitudes de hasta 2,1.
Los expertos recuerdan que Galicia es una zona de actividad sísmica moderada y que este tipo de movimientos de baja magnitud son relativamente habituales. En la mayoría de los casos pasan desapercibidos para la población y solo son detectados por los instrumentos de medición.
A pesar de la concentración de pequeños temblores en los últimos días, no existe por el momento ninguna alerta ni indicio de riesgo para la población. Los organismos especializados continúan monitorizando la evolución de la actividad sísmica en la comunidad.




