La provincia de Ourense se consolidó en 2025 como un polo de atracción demográfica, batiendo un récord histórico al concederse más de mil nacionalidades españolas, una cifra que contrasta con las 202 registradas en 2019. Este incremento significativo refleja el creciente atractivo de la provincia para personas que buscan iniciar una nueva etapa vital.
El perfil de los nuevos ciudadanos españoles en Ourense está marcado por la juventud y la mediana edad. El grupo de entre 30 y 34 años es el más numeroso, representando 132 de las 1.089 concesiones. Estos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) subrayan un fuerte componente generacional en el arraigo en la provincia, con un porcentaje minoritario (16,8%) de nacionalizados mayores de 50 años.
El vínculo histórico entre Ourense y América Latina se mantiene fuerte. La inestabilidad social y económica en países como Venezuela, Cuba o Colombia impulsa a muchos de sus ciudadanos a buscar un futuro mejor en Europa. Los venezolanos lideran las estadísticas, con 332 nuevas nacionalidades, seguidos por cubanos (156) y colombianos (137), que concentran el 57,39% de las concesiones de 2025.
Fuera del ámbito iberoamericano, el continente africano aporta 40 nacionalizados, siendo Marruecos el país con mayor representación (23). El peso de América Latina contrasta con las cifras significativamente menores de otras regiones del mundo.
“"La gran mayoría de los que están llegando actualmente no tienen vínculo sanguíneo con la ciudad. [...] Su amigo gallego, su jefe o su vecino les habló de Ourense"
Lorenzo González, presidente de la asociación venezolana Alma Llanera, explica que los venezolanos que llegan a Ourense suelen tener entre 24 y 40 años, vienen acompañados de sus familias y con experiencia y estudios, con la intención de integrarse y trabajar, muchas veces emprendiendo para mantener también a sus familiares en Venezuela.
Los principales motivos del éxodo venezolano son la necesidad económica y la extrema inseguridad ciudadana. No obstante, se enfrentan a dificultades como la homologación de títulos profesionales o la falta de documentación para regularizar su situación debido a lo que González describe como un "Estado fallido" en Venezuela.




