Las jornadas de calor intenso en Ourense, con termómetros que rozan los 35 grados, transforman el centro de la ciudad en un espacio desértico durante las horas centrales del día. Esta situación lleva a muchos vecinos a buscar alternativas para combatir las temperaturas extremas.
Lugares como las piscinas de Oira, el parque acuático de Monterrei o las zonas fluviales se convierten en puntos de encuentro para aquellos que desean refrescarse y aliviar los efectos del calor que azota la provincia en los últimos días.
Además de estas opciones, existen en los núcleos urbanos los llamados refugios climáticos. Se trata de espacios acondicionados específicamente para ofrecer protección frente a fenómenos meteorológicos adversos, como olas de calor o tormentas, proporcionando un ambiente más tolerable para la población.
“"Espacios acondicionados para proteger a la sociedad de fenómenos meteorológicos como tormentas o calor."




