La Ribeira Sacra ourensana se despliega en primavera con un paisaje único de viñedos en terrazas, bosques frondosos y desfiladeros impresionantes. La ruta de los miradores invita a una experiencia de senderismo y turismo rural inolvidable.
Los accesos a miradores naturales de gran altitud caracterizan el lado ourensano del Cañón del Sil, proporcionando vistas panorámicas sobre el río y los bancales vitivinícolas. Esta ruta es especialmente popular cuando el clima es suave y la vegetación alcanza su máximo esplendor.
Cinco puntos son fundamentales para apreciar la magnitud de este enclave: el Mirador de Cabezoás en Parada de Sil, conocido por sus vistas del meandro; el Miradoiro de As Penas de Matacás en Castro Caldelas, más salvaje; el Mirador de Amandi en Sober (Lugo), que realza la tradición vitivinícola; el Mirador de Vilouxe en Nogueira de Ramuín, ideal para observar el encajonamiento vertical del Sil; y el Mirador de Souto Chao en Sober (Lugo), con una panorámica amplia del valle.
Para recorrer esta ruta, se recomienda calzado cómodo, agua y protección solar, ya que algunos tramos implican caminatas cortas por pistas forestales. Planificar la visita y respetar el entorno natural son claves para una experiencia disfrutable y sostenible.




