La ciudad de Ourense celebra el regreso de su equipo de fútbol a la categoría de bronce nacional, la Primera RFEF. Este logro se produce después de doce años de ausencia y una profunda travesía por el desierto, marcada por promesas incumplidas y la pérdida de parte de su historia.
La memoria del club, que se remonta a la inauguración del estadio de O Couto en 1948, se evoca a través de figuras históricas y momentos clave. Desde los tiempos de Constantino Prieto Salgado, presidente que fue del club, hasta los jugadores que dejaron huella como Óscar Martínez, Gustavo Souto, Yebra, Pataco, Carballeda, Túñez, Garitano, Currás, Estebaranz, Baba Sule, Movilla, Mornar, Ramón y Bizarro, entre otros.
A pesar de los momentos difíciles, como el descenso en el año 2014, la fuerza de la afición ourensana ha demostrado ser un motor fundamental. La 'masa social', capaz de dirigir su propio destino, ha recogido los 'fragmentos de la historia colectiva' para hacer renacer al club, en un proceso comparado con el 'kintsugi', el arte japonés de reparar objetos rotos con oro.
Jugadores actuales como Borja, Viti, Varo y Champi son considerados una extensión de aquellos días de felicidad para el Ourense. La devoción por la entidad y por el estadio de O Couto, un lugar que 'nos pertenece a los que llevamos el Miño por las venas', culmina ahora con un ascenso que devuelve la 'dicha' a la ciudad.




