Paz al volante, pasión por el rally en Ourense

La tradición del motor en la ciudad de las Burgas revive cada año con el orgullo de su gente y la memoria de figuras como Estanislao Reverter y Eduardo Paz.

Primer plano del volante y salpicadero de un coche de rally antiguo, con una multitud animando y un ayuntamiento de granito gallego desenfocados al fondo.
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Primer plano del volante y salpicadero de un coche de rally antiguo, con una multitud animando y un ayuntamiento de granito gallego desenfocados al fondo.

La pasión por el motor en Ourense mantiene viva la llama del rally desde 1967, una tradición heredada de figuras como Estanislao Reverter y cuyo espíritu perdura hoy.

Desde 1967, la ciudad de Ourense celebra una carrera automovilística que surgió del orgullo local. La competición fue impulsada por la visión de un hombre que sabía convertir en oro todo lo que tocaba, creando no solo una prueba de prestigio con reconocidos pilotos, sino también una escudería propia y el mítico Alpinche, un vehículo que fusionaba Renault Alpine y Porsche, alimentando la leyenda de la ciudad.
Don Estanislao Reverter fue el precursor de esta tradición, seguido por discípulos como Beny Fernández. A lo largo de los años, el rally atrajo a estrellas del motor como Etchebers, Puras o Fuster. Para los ourensanos, el evento siempre tuvo un significado especial, transmitido de generación en generación con la misma pasión que el folclore popular. Pilotos locales como Pavón, Peitos y, más recientemente, Rantur, continuaron este legado.
La figura de Eduardo Paz Vilarchao representa la nueva generación de pilotos que crecieron al borde de las carreteras, inspirados por sus ídolos. A pesar de provenir de una familia humilde, donde un coche de competición era una quimera, Edu persiguió su sueño. Su conexión con el rally se remonta a la infancia, cuando acudía con su padre y abuelo, absorbiendo la atmósfera de los bólidos y soñando con pilotar.
Conocido por su calma al volante, Edu Paz es un ejemplo de madurez y dedicación. Su trayectoria, forjada por la admiración a pilotos como McRae, Sainz o Makinen, y el aprendizaje de la estrategia de Loeb, lo ha llevado a reescribir la historia desde su propia tienda de recambios, RMO. Participó en la restauración del Alpinche y en la organización de la Copa Seat Marbella, acumulando experiencia hasta convertirse en protagonista.
A los 30 años, se unió a la Escudería Ourense con el objetivo de competir en el rally, coincidiendo con el 50 aniversario de la competición. Desde entonces, ha participado en diez ediciones consecutivas, acompañado por su copiloto Adrián Pérez y a bordo de su Renault Clio, un vehículo que también tuvo protagonismo en manos de Vallín.
El año pasado, Edu Paz logró un meritorio duodécimo puesto en una edición inolvidable. Aunque un incidente lo apartó de la carrera ayer, hoy demostró su valía en Taboadela, confirmando que, pese a no contar con los mejores medios, él y A. Pérez son capaces de ofrecer un gran espectáculo.
Edu Paz es una persona tranquila y sin excentricidades, pero en el rally se transforma. Vuelve a ser el niño que acudía con su padre y abuelo, y hoy él es quien guía a sus hijos. Más allá de los podios, el rally ourensano representa esa conexión familiar y la pasión compartida.