Los viejos atracadores de bancos son una especie en extinción, superados por la amenaza del cibercrimen que se comete desde cualquier lugar. Delitos como el phishing, donde los delincuentes se hacen pasar por entidades financieras u organismos públicos, el ransomware, que supone el secuestro de datos, o el ciberacoso, son cada vez más comunes. Según fuentes de la Guardia Civil, basta un dispositivo con acceso a internet para estar expuesto a estas amenazas.
En Ourense, ya se registra que una de cada cuatro infracciones se cometen a través de una pantalla. La sustracción de claves y la suplantación de identidad están en alza, y la inteligencia artificial potencia la sofisticación de estos actos delictivos. Este año, ya se han presentado cuatro denuncias por "sextorsión", un tipo de chantaje con imágenes íntimas que afecta principalmente a menores de edad.
“"Internet no entiende de distancias ni perdona la inocencia."
La sociedad nos empuja hacia una digitalización constante en todos los ámbitos, desde gestiones administrativas hasta reservas. Sin embargo, la formación sobre los riesgos asociados a esta digitalización es escasa. Esto genera interrogantes sobre nuestra preparación personal, formativa, empresarial y legal para afrontar esta criminalidad 2.0 y si se están dedicando los recursos suficientes para combatirla.




