La bodega del Banco de Alimentos de Ourense muestra un vacío desolador, afectado por causas externas como el encarecimiento de combustibles y problemas sociodemográficos propios de la provincia. En marzo de este año, Ourense registró la mayor subida del IPC de España, alcanzando un 4,2% interanual.
El encarecimiento progresivo de la cesta básica, con una subida del 39,9% en los últimos cinco años, golpea directamente la economía familiar. A esto se suman incrementos significativos en el recibo del agua (40,4%) y en los costes vinculados a la vivienda, siendo estos los apartados que más han crecido en la provincia.
El coste de vida en Ourense ha escalado un 24,7% en el último lustro, superando la media gallega (23,4%) y la nacional (22,4%). Una cesta de bienes que en 2021 costaba 1.000 euros, hoy requiere un desembolso de 1.247 euros para los hogares ourensanos.
La responsable del Banco de Alimentos, Natalia González, describe la realidad: "No disponemos de productos básicos. Nos quedamos sin aceite, leche, galletas, cacao, pasta ni arroz". Las donaciones monetarias también han disminuido, ya que muchas personas se encuentran en situaciones críticas y el valor de los alimentos se ha incrementado.
González señala que la capacidad de ayudar se reduce drásticamente, afectando a 3.000 familias, incluyendo 500 niños que dependen del comedor escolar y que se quedarán sin ayuda en verano. A esto se suma una apatía general hacia el voluntariado.
En junio se lanzarán nuevas propuestas a centros de enseñanza para captar voluntarios en la campaña de la 'Gran Recogida', buscando perfiles jóvenes y carismáticos capaces de sensibilizar a los potenciales donantes.




