La organización del llamado “tardeo” de San Xoán en el jardín de As Burgas, en Ourense, insiste en seguir adelante con su celebración a pesar de las críticas y las declaraciones procedentes de diversos sectores y partidos políticos. Uno de los integrantes del grupo de hosteleros, que ya anunciara que “se va a liar parda”, manifestó a través de redes sociales que “no deberíamos estar politizando un evento que nace de la ilusión y el trabajo de gente joven”. La intención es juntar a mil personas en el Jardín de As Burgas, un espacio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que podría verse afectado por el impacto de una fiesta después de varios años cerrado y sin actividad.
Se promete un “ambiente festivalero, iluminación envolvente, barras de distribución y zonas de descanso”. El organizador también señaló que “el respeto al patrimonio es absoluto. Todos los restos arqueológicos estarán perfectamente delimitados y protegidos”, aunque no se especificó cómo se llevará a cabo dicha protección en un evento con estas características. Además, se ha alertado desde distintas partes de la falta de un plan que esté en manos de la Policía Local o de los bomberos.
El mismo organizador también declaró que “nunca formó parte del proyecto ni han estado sobre la mesa” ciertas cuestiones, una afirmación que contrasta con el anuncio inicial de que “cuando caiga la noche, el recinto de As Burgas se iluminará con un espectáculo de fuegos artificiales”. Este reclamo ya no figura en el portal de venta de entradas, donde aún se ofrecen pases a 12 y 14 euros, incluyendo consumiciones, y donde se espera la asistencia de mil personas.
En ningún momento los organizadores han especificado quién les ha concedido la autorización para ocupar este recinto para la celebración de la fiesta, y la venta de entradas continúa sin que las autoridades lo impidan.




