A pocas jornadas del comienzo oficial del verano, y ante los primeros incendios de la temporada que amenazan a la provincia, el sistema de prevención de incendios y la gestión forestal se encuentran en un estado incipiente en la mayoría de los concellos ourensanos.
Los regidores de la provincia coinciden en la escasez general de recursos y personal. Las brigadas forestales sufren la fuga de efectivos hacia organismos con mejores condiciones, las empresas de desbroce no dan abasto con la demanda estacional y el Servizo Agrario Galego (Seaga) tampoco parece tener capacidad suficiente para hacer frente a la gran cantidad de parcelas y masa forestal pendiente en cada municipio.
El convenio con el Seaga para la gestión de la biomasa en las franjas secundarias, que exigía tener limpias las fincas en un radio de 50 metros alrededor de los núcleos de población antes de junio, no ha funcionado como se esperaba. La Xunta señaló a los concellos por este hecho, indicando que solo el 50% solicitaron los trabajos.
Los alcaldes se defienden de esta acusación, señalando problemas con la contratación del servicio. "Nos adherimos, lo firmamos, lo enviamos y no recibimos nada a cambio", lamentó el alcalde de A Mezquita, Rafael Pérez, quien añadió que la página web del Seaga estuvo caída durante mucho tiempo, dificultando los trámites.
Esta impotencia es compartida por líderes municipales de distintos colores políticos. Plácido Álvarez, regidor de Muíños, describe la situación como "un querer y no poder", ya que las empresas privadas están saturadas y el Seaga tiene "un problema de personal".
La alcaldesa de Ramirás, Isabel Gil, denuncia además la baja financiación local y la fuga de brigadistas, que prefieren "hacer puntuaciones en la Xunta". Sugiere que la Xunta debería aportar recursos económicos para que los propios concellos los gestionen.
Frente a estas críticas, la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, insistió en que la limpieza de las franjas secundarias es responsabilidad de los propietarios y concellos, y anunció inspecciones y sanciones para los incumplimientos, recordando que "no existe una varita mágica" y que "hay un riesgo para la población".
Por otra parte, el incendio que afectó a Boborás desde el sábado fue estabilizado el lunes por la noche tras arrasar al menos 250 hectáreas. Durante la jornada de ayer también se registraron varios conatos en otros puntos de la provincia como Castrelo de Miño, O Irixo y Porqueira.




