Este incremento demográfico supone un hito para la provincia, que no alcanzaba una cifra tan elevada de residentes desde el año 2020. Durante los últimos doce meses, Ourense sumó 1.518 empadronados más, consolidando una tendencia positiva que contrarresta la disminución de la población autóctona.
La llegada de 4.003 nuevos vecinos de origen foráneo ha sido clave para este balance. Estos nuevos residentes, procedentes mayoritariamente de países como Venezuela, Colombia y Cuba, compensaron la pérdida de 2.485 habitantes nacidos en la provincia. Esta dinámica no es exclusiva de Ourense, sino que se observa también en el conjunto de Galicia y en España.
Los inmigrantes han cortado nuestra sangría demográfica y Ourense gana habitantes por cuarto año consecutivo.
Además de su impacto demográfico, los nuevos residentes están jugando un papel fundamental en el mercado laboral. Asumen dos de cada tres nuevas afiliaciones a la Seguridad Social, cubriendo vacantes en sectores estratégicos como la construcción, la hostelería y el servicio doméstico, lo que evidencia su contribución activa a la economía local.




