La provincia de Ourense registra una creciente diversidad en su alumnado de Primaria, con un incremento de alumnos foráneos que se ha multiplicado por tres en la última década. Actualmente, 1.281 estudiantes de hasta 11 nacionalidades distintas conforman el mosaico del CEIP Mestre Vida, representando el 10% del total de alumnos de esta etapa educativa en la provincia.
Más allá de la cuestión demográfica, el principal desafío que se plantea es el de la integración. La adaptación de miles de alumnos de diferentes culturas, algunos sin conocer el idioma y otros en situación de exclusión social, junto con la falta de interés por aprender, son algunos de los retos a los que se enfrenta el profesorado.
Esta situación pone de manifiesto la necesidad de abordar la inclusión educativa de manera efectiva, un reto que se extiende por toda Europa. Mientras algunos líderes religiosos promueven la acogida, en otros puntos del continente se producen actos de violencia contra inmigrantes, reflejando la complejidad del contexto actual.
La diversidad en las aulas también abarca la diversidad sexual y la atención a una larga lista de trastornos que afectan a las habilidades y la salud mental del alumnado. Todo ello ocurre en un contexto de pérdida de autoridad del docente, en parte por la conducta de los padres. Ante esta realidad, surge la pregunta sobre la pertinencia de mantener sistemas de oposición memorísticos para el profesorado, desfasados frente a la actual diversidad sociológica de las aulas.




