Veterinario alerta: "Si tu perro es mayor, puede estar perdiendo la memoria"

El veterinario Pancho Cavero explica los signos de deterioro cognitivo en perros mayores, que no deben confundirse simplemente con la edad.

Imagen de un perro mayor con expresión de confusión, en un interior doméstico.
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Imagen de un perro mayor con expresión de confusión, en un interior doméstico.

El veterinario Pancho Cavero señala que comportamientos como la desorientación o el olvido en perros mayores pueden indicar síndrome de disfunción cognitiva, una enfermedad neurodegenerativa.

Muchos propietarios de perros mayores atribuyen ciertos comportamientos a la edad, como quedarse mirando una pared o no responder a órdenes conocidas. Sin embargo, veterinarios especializados recuerdan que estos signos pueden ser manifestaciones del síndrome de disfunción cognitiva canina, una enfermedad neurodegenerativa similar a las demencias humanas.
El veterinario peruano Pancho Cavero, conocido por su divulgación en bienestar animal, ha destacado la importancia de identificar los primeros síntomas de deterioro cognitivo. Cavero sugiere que la desorientación en lugares familiares, el olvido de rutinas, cambios en los ciclos de sueño y alteraciones del comportamiento habitual pueden ser indicativos de que el perro está olvidando, y no siendo terco.
Según Cavero, algunos perros pueden dejar de recordar dónde hacer sus necesidades o mostrar confusión creciente en situaciones cotidianas. Ante esto, el veterinario recomienda "estar más cerca del perro, hablarle, mirarlo", demostrando empatía para mantenerlo presente e incluido, mejorando así su calidad de vida.
El síndrome de disfunción cognitiva canina es común y su prevalencia aumenta con la edad. Estudios, como los de la Universidad de California, indican alteraciones cerebrales progresivas que afectan la memoria, el aprendizaje y el comportamiento. Los síntomas incluyen desorientación, cambios en las interacciones sociales, alteraciones del sueño, pérdida de hábitos adquiridos, disminución de la actividad y aumento de la ansiedad.
Cavero insiste en que el deterioro cognitivo no es una consecuencia inevitable del envejecimiento y que la detección temprana permite actuar. Cualquier cambio notable en la conducta de un perro mayor debe ser evaluado por un profesional, ya que síntomas similares pueden deberse a otras enfermedades (endocrinas, renales, neurológicas) o problemas de visión y audición.
Para ayudar a perros mayores con problemas cognitivos, se recomienda mantener rutinas estables, estimular el cerebro con juegos adaptados, ejercicios olfativos y actividades que fomenten la interacción. Dietas con antioxidantes y ácidos grasos omega-3 también pueden ser beneficiosas. Evitar cambios bruscos en el entorno de la vivienda es crucial para no aumentar su confusión.
Organizaciones veterinarias como la AAHA subrayan que el envejecimiento saludable no implica pérdida de memoria severa. El trabajo de divulgación de Pancho Cavero busca concienciar de que detrás de un perro que parece desobediente o despistado puede haber un proceso neurológico real que requiere atención veterinaria, mejorando su autonomía y calidad de vida.