El grupo, procedente de las Rías Baixas, fue el encargado de dirigir la confección de estos tapices vegetales multicolores, que formaron parte del recorrido procesional en las inmediaciones de la Plaza de Cibeles. La celebración reunió a fieles, clérigos y autoridades civiles y militares.
La presencia de los alfombristas de Ponteareas en la capital coincidió con la celebración de la propia procesión en la localidad pontevedresa, donde esta tradición tiene un papel central y volvió a llenar las calles con composiciones elaboradas con flores y otros materiales naturales.
“"Las procesiones de esta festividad han plasmado durante siglos "la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español"."
Durante la misa, el Papa León XIV reivindicó la dimensión espiritual y cultural del Corpus Christi en España, destacando la relación entre fe, expresión artística y vida comunitaria. También aludió expresamente a la belleza de las alfombras florales, altares y custodias, señalando que no son una mera supervivencia folclórica sino una expresión de la "fe en la presencia del Señor Resucitado".
La procesión discurrió por la calle Alcalá en dirección a la Gran Vía, bajo un palio sostenido por seis jóvenes. El recorrido contó con la presencia de representantes de la Iglesia y numerosos fieles.
El Corpus Christi, que conmemora la presencia de Cristo en la Eucaristía, es una de las principales festividades de la Iglesia Católica. La aportación de los alfombristas de Ponteareas llevó a Madrid una tradición profundamente vinculada a la provincia de Pontevedra, mientras la localidad gallega también mantenía su propia celebración.




