La ceremonia, celebrada en la Catedral de Lugo, contó con la presencia de prelados gallegos y representantes de las antiguas capitales, entre ellos la anfitriona, la alcaldesa de Lugo, Elena Candia. También asistieron otras autoridades como el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, y miembros de su gobierno.
Cabaleiro subrayó el valor patrimonial y simbólico de la ofrenda, destacando el municipalismo y el papel de los ayuntamientos en la conformación colectiva de Galicia. Recordó que es la tradición institucional más antigua que se conserva en la comunidad.
Durante su intervención, el regidor de Tui pidió ayuda divina ante un tiempo "incierto", donde se conculcan principios de legalidad internacional y donde "contemplamos con preocupación creciente los cambios en nuestra sociedad". También tuvo palabras para quienes sufren "nuevos tipos de pobreza" derivados de la precariedad, los bajos salarios, la dificultad de acceso a la vivienda, la conciliación familiar y laboral, la soledad de los mayores y la violencia o maltrato infantil y de género.
Instó a buscar el diálogo y el entendimiento para superar la "confrontación permanente" y la "crispación", a pesar de la "desinformación que padecemos", ya que "hay muchos valores que compartimos y que nos unen como sociedad".
“"Es la tradición institucional más antigua que se conserva en Galicia como símbolo de identidad propia y de la condición colectiva de nuestro país."
Por su parte, el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, hizo referencia al "drama de la falta de acceso a una vivienda digna", al "trabajo precario" y a la "epidemia invisible" de los problemas de salud mental. Citando al Papa, recordó el deber de "permanecer profundamente humanos" en la era de la inteligencia artificial.
Esta ofrenda, declarada Bien de Interés Cultural, se celebra el domingo siguiente a la festividad del Corpus Christi y reúne a los mandatarios de las antiguas capitales del Reino de Galicia: A Coruña, Lugo, Ourense, Santiago de Compostela, Mondoñedo, Betanzos y Tui.




