A pesar de que el calor intenso demoró la llegada de muchos asistentes durante las horas centrales del día, la organización municipal confirmó que el evento cumplió con los objetivos previstos. La jornada inaugural destacó por la venta de 70 kilos de langosta, consolidando la cita como un referente culinario en la comarca de O Baixo Miño.
El domingo, la demanda superó la capacidad de las instalaciones, dejando insuficientes las 600 sillas dispuestas para los comensales. Los restaurantes participantes, entre los que se encuentran Casa Olga, O Roxo, Cangrexal y Xeito, registraron largas colas de visitantes interesados en degustar las especialidades marineras y la tradicional rosca de yemas.
Además de la oferta gastronómica, el programa incluyó actividades culturales como la navegación en el volanteiro Piueiro y actuaciones de grupos folclóricos como A Boalleira y O Trebón dos Xidos, que mantuvieron el ambiente festivo por las calles de la villa a pesar de las condiciones meteorológicas adversas.




