Restricciones de agua en concellos de Lugo por la amenaza de sequía

Un total de 42 municipios se encuentran en prealerta, mientras que otros ya aplican medidas como el cierre de duchas o recomendaciones de consumo responsable.

Imagen genérica de tierra agrietada por la sequía en un paisaje gallego.
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Imagen genérica de tierra agrietada por la sequía en un paisaje gallego.

Un total de 42 de los 67 municipios de la provincia de Lugo se encuentran en prealerta por sequía, afectando principalmente a los sistemas del Miño Alto y del Cabe.

La provincia de Lugo se enfrenta a una creciente amenaza de sequía, con 42 de los 67 municipios, lo que supone seis de cada diez, ya en estado de prealerta. Esta situación afecta principalmente a las zonas dependientes de la Confederación Hidrográfica del Miño Sil (CHMS), en los sistemas del Miño Alto y del Cabe. En otras áreas, como las cuencas del Eo y del Navia, dependientes de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), y en gran parte de A Mariña, bajo la gestión de Augas de Galicia, los niveles hidrológicos se mantienen aún en valores normales.
A pesar de no estar todos en prealerta, algunos municipios ya han tenido que aplicar medidas restrictivas. Es el caso de O Vicedo y Xove, donde se ha procedido al cierre de las duchas en las playas debido a la escasa agua detectada en las captaciones de O Torrillón, A Rigueira y O Cruceiro. Además, en la mayoría de los concellos afectados se han emitido bandos con recomendaciones para fomentar un uso responsable del agua.
En Pedrafita, el alcalde, José Luis Raposo, informó de la firma de un bando que prohíbe el uso del agua de los depósitos para regar huertos, jardines y zonas verdes, así como para balear calles, fachadas o lavar vehículos, entre otros usos no esenciales. Medidas similares, a las que se suma la prohibición de llenar piscinas, se han contemplado en Antas de Ulla.
En muchos otros municipios, como Monterroso, Castroverde, Baralla, Xermade, Meira, Castro de Rei, Begonte, Guitiriz, Ourol, Mondoñedo, Barreiros, Foz o Palas, las medidas se limitan a recomendaciones y campañas de concienciación sobre el consumo responsable.
El alcalde de Palas, Pablo Taboada, destacó la importancia del turismo en su concello, que recibe unos 300.000 visitantes anuales. Para afrontar la situación, se ha reforzado la traída municipal, que se abastece de tres puntos de captación, con un bombeo extra para situaciones excepcionales. Taboada señaló que el uso irresponsable del agua fue el motivo por el que tuvo que usarse este bombeo, confiando en que, con un consumo adecuado, las traídas sean suficientes.
En concellos turísticos como Portomarín, el consumo se multiplica por cinco en verano. Su regidor, Pablo Rivas, reconoce que, aunque no hay problemas graves por ahora, "si no llueve, vamos a tener que restringir el uso del agua". El consumo mínimo en invierno es de 300.000 litros diarios, mientras que en verano puede llegar a 1.500.000 litros.
En Sarria, el alcalde, Claudio Garrido, coincide en el aumento del consumo debido al incremento de usuarios y a la expansión de los núcleos con servicio municipal. Aunque no se han tomado medidas drásticas, el equipo de gobierno busca propuestas para evitar pérdidas masivas de agua y prepararse para futuras sequías.
Otros concellos como Triacastela, Paradela, Pol y Abadín también han publicado bandos para concienciar a la población. En Pol, ya fue necesario suministrar agua en "casos aislados", mientras que en Abadín se está buscando un nuevo manantial y ya se encontraron tres fuentes en As Goás que se conectarán a la red. En Riotorto, fue necesario desplazar una carroceta a Caurel y Ferreiravella por descebado de la tubería. En A Ribeira de Piquín, se ha detectado un descenso notable del caudal, y en Vilalba, aún sin alarma, se estudia aumentar el bombeo.
En la Ribeira Sacra, los doce municipios no notan aún problemas de suministro en viviendas o granjas, pero la falta de lluvia afecta a cultivos como el maíz, especialmente en Taboada, Chantada y O Saviñao, que carecen de sistema de regadío.
En el Val de Lemos (Monforte, Sober, Bóveda y A Pobra do Brollón), que se abastece del embalse de Vilasouto, se están aplicando medidas para minimizar el consumo y garantizar un turno de riego completo para el maíz y la huerta. A pesar de que en julio se abrió caudal para varias acequias, la bajada del nivel obligó a reducirlo a dos. Un problema añadido es el furtivismo, ya que "abren acequias a su gusto, sin respetar los sistemas", lo que deja al resto sin agua, por lo que no descartan contratar vigilancia.