El 79% de los ríos gallegos sufre algún grado de sequía

Una herramienta interactiva del investigador Dominic Royé cuantifica la falta de agua, con un 15% de los caudales en niveles extremos.

Imagen de un lecho de río seco en Galicia con tierra agrietada y cielo nublado.
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Imagen de un lecho de río seco en Galicia con tierra agrietada y cielo nublado.

La falta de precipitaciones y el calor acumulado en los últimos meses provocan que el 79% de los ríos gallegos presenten algún grado de sequía, según datos de la herramienta River Monitor.

La herramienta interactiva River Monitor, desarrollada por el investigador de la Misión Biolóxica de Galicia (MBG-CSIC) Dominic Royé, pone en cifras la falta de agua en los caudales de la comunidad. Según los datos disponibles del pasado 14 de agosto, el 79% de los ríos gallegos mostraban algún grado de sequía, mientras que el 15% alcanzaba valores extremos.
La aplicación, de acceso libre y gratuito, se actualiza a diario con datos del reanálisis EFAS Historical (Copernicus Emergency Management Service) extraídos de estaciones de la Red Integrada de Estaciones de Aforo (ROEA/SAIH). Presenta datos desde 1992 y recoge 1268 localizaciones de España y Portugal. Cada estación se clasifica por color según el percentil climatológico del caudal medio diario.
Tan solo el 7% de los ríos gallegos se encuentra en valores normales, mientras que el resto se sitúa entre niveles de humedad moderada y habitual. Las zonas que ya han alcanzado un grado extremo de sequía incluyen la cuenca del río Mero (en el norte de A Coruña), la del Ulla entre Pontevedra y Lugo, la zona occidental de la provincia de Lugo, el sur de Pontevedra y el punto más oriental entre Lugo y Ourense.
El creador de la herramienta califica la situación de Galicia como una ‘sequía repentina‘, ya que la pérdida de agua ha sido muy rápida. No obstante, el proceso es resultado de la acumulación de factores a lo largo del tiempo, con un inicio observable desde mediados de mayo, tras una primavera lluviosa. Royé señala que el bajo caudal no tiene una única causa, sino que es un evento compuesto por fenómenos climáticos relacionados, como las sequías y las temperaturas elevadas.
La combinación de altos valores térmicos prolongados y la falta de precipitaciones es la principal responsable. Royé explica que la atmósfera ‘captura‘ humedad cuando las temperaturas son elevadas y se mantienen en el tiempo. Esta situación afecta a los suelos, que se vuelven más áridos y pueden volverse hidrofóbicos, repeliendo el agua y provocando inundaciones ante lluvias torrenciales.
La sequía sigue fases: meteorológica (falta de lluvia), ecológica e hidrológica (escasez de reservas), agrícola o ambiental (falta de agua para regar) y, finalmente, socioeconómica (incapacidad de satisfacer la demanda, con restricciones). Royé indica que no es fácil predecir el fin de una sequía, ya que se necesitan precipitaciones consistentes, no episodios sueltos.
La reducción del caudal de los ríos tiene múltiples efectos: disminuye el cauce mojado, el agua se aísla en charcas, la fauna se concentra, se pierde la heterogeneidad de los hábitats, aumenta la temperatura del agua y hay menor dilución de contaminantes.
La Xunta ha extendido el aviso por escasez a 91 concellos, con 32 en alerta y 59 en prealerta, que ya aplican restricciones. Royé considera que las dificultades evidencian un problema de gestión nacional y que Galicia no está tan preparada para las sequías como otras zonas del Mediterráneo. El Ministerio para la Transición Ecológica ofrece una guía con consejos para el ahorro de agua.