“"Son terroristas morales por el terror que su conducta ha provocado. Terror en los menores, que han sufrido abusos irreparables por parte de quienes debían cuidarles. Terror en las familias, abandonadas, ignoradas o silenciadas cuando buscaban justicia. Terror en la sociedad, al comprobar que quienes predican el bien han protegido el mal. Este terror no es una exageración, es la consecuencia directa del silencio, la complicidad y el encubrimiento."
Cura de Lugo acusa a la jerarquía eclesiástica de "terroristas morales" por silenciar abusos
Luis Ángel Rodríguez Patiño, conocido por su crítica a la Iglesia, denuncia la complicidad en el encubrimiento de casos de pederastia.
Por Redacción Diario Gallego
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Imagen genérica de un micrófono en un atril, simbolizando una declaración pública.
Un párroco de Lugo, Luis Ángel Rodríguez Patiño, conocido por su postura crítica, ha acusado públicamente a "muchos responsables de la jerarquía eclesiástica" de "terroristas morales" por silenciar y encubrir casos de abusos a menores.
Rodríguez Patiño, párroco de Xestoso (Monfero) y Cambás (Aranga) en A Coruña, y de Momán (Xermade) y Labrada (Guitiriz) en Lugo, expresó su "vergüenza, indignación y dolor más profundo" ante la actuación de ciertos miembros de la Iglesia. Sus declaraciones se producen poco después de que el Vaticano archivara un caso de pederastia contra el exobispo español Rafael Zornoza, alegando no poder determinar la edad de la víctima en el momento de los hechos.
El sacerdote subraya que, durante décadas, muchos obispos "no han estado a la altura de su responsabilidad", optando por el silencio y la ocultación en lugar de denunciar y defender a las víctimas. Para Patiño, este silencio no fue prudencia, sino "complicidad", y el encubrimiento no fue un error, sino "injusticia".
El párroco insiste en que no se trata de "casos aislados", sino de un "problema estructural" derivado de una concentración de poder sin control, una cultura clerical cerrada y una grave falta de transparencia. Defiende que la Iglesia debe someterse plenamente a la ley civil, colaborar con los tribunales y centrarse en las víctimas, escuchándolas, creyéndolas y acompañándolas.



