La formación nacionalista ha criticado duramente la decisión de la alcaldía de suprimir la concejalía dedicada a la lengua gallega. Según sus representantes, esta medida forma parte de una estrategia más amplia que busca reducir la presencia del idioma en el ámbito público, calificando la gestión del Partido Popular como un retroceso para la normalización lingüística.
Por su parte, la dirección del PSdeG también ha expresado su rechazo frontal a las actuaciones del ejecutivo local. Los socialistas han denunciado la retirada de símbolos institucionales y la elaboración de normativas específicas para la incorporación de miembros al gobierno, calificando la situación de irregular y contraria a la voluntad expresada en las urnas.
“"El gobierno local nació de espaldas a la voluntad de los lucenses y mediante operaciones que cuestionan su legitimidad."
Las críticas se han extendido también a la política autonómica, estableciendo paralelismos entre las decisiones tomadas en el Ayuntamiento de Lugo y la línea de actuación de la Xunta de Galicia. La oposición ha anunciado que mantendrá una vigilancia estricta sobre la actividad municipal durante el resto del mandato.




