Conmemoración de la Revolución de los Claveles en Lugo: 50 años de libertad en Portugal
Vecinos de origen portugués en Lugo conmemoran el medio siglo de la Revolución de los Claveles, un hito sin sangre que marcó el fin de la dictadura.
Por Redacción Diario Gallego
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Imagen genérica de un clavel rojo, símbolo de la Revolución de los Claveles.
Este 25 de abril, Portugal conmemora el 50 aniversario de la Revolución de los Claveles, un levantamiento militar que puso fin a la dictadura del Estado Novo en 1974, y que es recordado con emoción por residentes de origen portugués en Lugo.
Aquel 25 de abril de 1974, Portugal vivió un día histórico que transformó el país, marcando el fin de la dictadura del Estado Novo, que se había iniciado en 1926 con António de Oliveira Salazar y continuado con Marcelo Caetano. El descontento en el Ejército por la prolongada guerra colonial fue el catalizador de un movimiento que buscaba la libertad y un cambio social profundo.
Dos canciones fueron cruciales para el inicio de la operación. A las 22.55 horas del 24 de abril, la radio Emissores Associados de Lisboa emitió E despois do adeus de Paulo de Carvalho, la señal de preparación para el Movimiento de las Fuerzas Armadas. La confirmación llegó a las 0.20 del 25 de abril, cuando Rádio Renascença transmitió Grândola, Vila Morena de José Afonso, indicando el inicio del avance militar hacia los puntos estratégicos de las principales ciudades, lo que llevó a la caída de la dictadura más larga de Europa occidental en pocas horas.
El símbolo de los claveles surgió de forma espontánea. Un restaurante de Lisboa tenía previsto regalar claveles a las clientas por su aniversario, pero los eventos obligaron a suspender la celebración. El dueño repartió las flores entre los empleados. Una camarera, de madre gallega, se encontró con los tanques en la plaza del Rossio y, al no tener un cigarrillo que ofrecer a un soldado, le dio un clavel. El militar lo colocó en el cañón de su fusil, un gesto que fue imitado por otros, convirtiendo el clavel en el emblema de una revolución pacífica y sin disparos.
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"La gente andaba con miedo por lo que pudiera pasar, pero todo fue a mejor."
Residentes de origen portugués en Lugo, como una pareja de Bragança que lleva 36 años en Escairón, recuerdan aquellos días. Llegaron a Galicia con la idea de hacer dinero y regresar, pero acabaron asentándose y formando una familia. Aunque no celebran el 25 de abril de forma especial en España, mantienen vivas sus tradiciones, incluyendo la gastronomía portuguesa.
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"Es un orgullo lo que se consiguió en ese momento, una revolución sin sangre. Eso fue algo inaudito, un milagro. Ojalá todas las guerras fueran así. La revolución del 25 de abril tiene que servir de ejemplo para el mundo."
Otra vecina, nacida en Bragança y residente en Lugo, destaca el orgullo por una revolución sin sangre. Subraya la importancia de transmitir a sus hijos la cultura y los valores portugueses, como el respeto por los mayores. También una vecina de Caminha, que llegó a Lugo en 2007, valora el simbolismo de la fecha, destacando que fue un cambio sin pérdidas humanas, algo que considera digno de celebración.