Aunque la visita del pontífice supone una ocasión excepcional que permitiría a las religiosas abandonar su clausura, la superiora del convento ha explicado que no realizarán el viaje. La necesidad de atender a tres de sus hermanas que requieren cuidados especiales es la razón principal para permanecer en la capital lucense.
A pesar de la distancia física, las religiosas sienten un fuerte vínculo con el Papa, ya que comparten la misma orden religiosa, la de San Agustín. La superiora del convento ha señalado que la posibilidad de seguir el evento por televisión es una alternativa que valoran positivamente.
“"Nos han regalado una televisión y podremos ver lo del Santo Padre. Y seguro que lo vemos mejor que estando allí."
Las integrantes de la congregación en Lugo mantienen una intensa actividad de oración por el éxito del viaje papal. Según han expresado, su deseo es que este encuentro sirva para fomentar una renovación espiritual en la sociedad actual, tanto entre los más jóvenes como en los adultos.




