La vida de Ramón Marcote, marcada por la superación y la emigración, será finalmente reconocida en su tierra natal, Fisterra. Después de décadas de olvido, la localidad honrará su memoria declarándolo hijo predilecto a título póstumo e instalando una placa en la casa donde nació. Marcote, quien partió de Fisterra siendo un joven analfabeto en busca de oportunidades en Cuba, se transformó en una figura cultural de gran relevancia.
En La Habana, las escuelas nocturnas para gallegos se convirtieron en su refugio, donde aprendió a leer y llegó a ser bibliotecario del Centro Gallego de la capital cubana. Desde este puesto, que ocupó hasta su muerte, ejerció una influencia cultural significativa. Para la Asociación Colón Galego, Marcote es fundamental en la identidad gallega, siendo uno de los impulsores de la creación de la bandera y del himno, que se estrenó por primera vez en La Habana gracias a su promoción.
“"Fue un impulsor de la creación de la bandera y del himno; de hecho, el Himno Gallego se estrenó por primera vez en La Habana, promovido por él."
Una de sus pasiones fue la defensa de la galleguidad de Cristóbal Colón. Desde Cuba, fundó y presidió comités “Pro Colón Español” (entendido como gallego) en varios países, logrando incluso introducir este mensaje en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, a pesar de la vigilancia del Estado español de la época.
El próximo día 30, el reconocimiento oficial vendrá acompañado de la presentación de una edición conmemorativa de su obra Historia de Galicia. Marcote escribió este libro pensando en los niños gallegos de la época, con el objetivo de dejarles un legado que narrara el pasado de su tierra con orgullo, incluyendo la tesis del Colón gallego. Esta reedición forma parte de un movimiento cultural en Fisterra que busca rescatar del olvido a figuras destacadas de la comarca.




