El sector marisquero de la ría de Ferrol suma un nuevo problema a la ya prolongada crisis productiva de la almeja y el berberecho. Las lluvias del pasado invierno, la toxina amnésica de la vieira y una campaña irregular de la zamburiña se complican ahora con la degradación de la calidad microbiológica de las aguas en la zona externa, que ve reducida su calificación como zona A de cinco a tres meses al año.
Una resolución del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar), fechada a finales de julio, amplía la clasificación de zona B en el área comprendida entre la línea imaginaria que une cabo Prioriño Chico y punta Coitelada con la que une punta San Carlos y Segaño. Esto significa que pasa de ser estacional de agosto a febrero (siete meses) a ser de agosto a abril (nueve meses), dejando únicamente tres meses, de mayo a junio, como zona A.
La zona A implica que los moluscos bivalvos extraídos pueden ser vendidos directamente al consumidor sin necesidad de depuración. La clasificación se basa en la concentración de E. coli: por debajo de 230 se considera zona A; entre 230 y 4.600, el marisco debe pasar por depuradora; y a partir de 4.600, someterse a un proceso intensivo.
Esta área externa, que llegó a ser la única zona A provisional de la ría tras la instalación de estructuras para movilizar la almeja del banco de As Pías, sufrió la primera degradación en 2018, pasando a ser B estable. La puesta en marcha del saneamiento y la EDAR de cabo Prioriño permitió su recuperación como zona A estable a finales de 2021.
No obstante, la mejora fue efímera. En febrero de 2023, los niveles de E. coli ya indicaban zona B en algunas épocas, reduciendo la zona A a marzo-agosto. Tras una breve recuperación de la excelencia en agosto de 2025, la situación volvió a la estacionalidad entre marzo y julio, y ahora, solo mayo y junio son considerados zona A.




