La iniciativa, que cuenta con la participación de trece profesionales sanitarios y dieciséis bomberos, tiene como finalidad optimizar la coordinación entre los diferentes servicios de emergencia. El objetivo es reducir los tiempos de respuesta y garantizar una atención integral y segura a las personas afectadas en siniestros complejos.
Durante las jornadas, los equipos trabajan sobre vehículos situados en diversas posiciones para simular escenarios reales de accidentes. El ejercicio se estructura en tres fases fundamentales: la evaluación inicial de la víctima, la excarcelación técnica y la posterior extracción del paciente para su atención sanitaria.
El entrenamiento pone especial énfasis en la gestión de la denominada 'hora de oro', la zonificación unificada de la escena y la unificación de la terminología empleada por los distintos cuerpos. Además, la actividad permite integrar el uso de equipos de protección individual y el trabajo conjunto en el triaje de heridos.




