La organización sindical busca visibilizar su rechazo frontal a estas prácticas, portando pancartas con lemas como "Enfermar no es delito" y "La salud es un derecho", y reclamando un cambio en el modelo de gestión actual.
La CIG sostiene que las mutuas ejercen presiones indebidas sobre los trabajadores para forzar su reincorporación laboral prematura, ignorando en muchos casos los diagnósticos de los servicios médicos públicos. Denuncian que el sistema actual prioriza el ahorro económico de las empresas sobre el bienestar de la plantilla.
“"Estamos aquí para denunciar que se está tratando la enfermedad como un fraude"
La ocupación, que se desarrolló sin incidentes, se enmarca en una reivindicación pacífica para exigir el cese de estas prácticas y una mejor protección para los empleados frente a sus dolencias.




