La expedición de la Selección Española, compuesta por los 26 jugadores convocados para el actual Mundial, se despidió de España desde la capital gallega. Tras una emotiva despedida de los aficionados en el aeropuerto Rosalía de Castro-Lavacolla, el equipo partió hacia Nashville, su cuartel general en Estados Unidos, donde aspiran a conseguir la segunda estrella para la camiseta nacional. La curiosidad reside en que no es la primera vez que el combinado español parte desde Santiago hacia una cita mundialista.
Hace sesenta años, en 1966, la selección nacional eligió Compostela como base de preparación para el Mundial de Inglaterra. Aquella concentración, que se prolongó durante más de un mes, convirtió a la ciudad gallega en el centro de operaciones del equipo. España llegaba a la cita como vigente campeona de Europa de 1964, pero con deudas pendientes en competiciones mundiales tras sus ausencias en Suiza 1954 y Suecia 1958, y la eliminación en la fase de grupos en Chile 1962.
El seleccionador José Villalonga optó por concentrar al equipo en Santiago de Compostela con el objetivo de aclimatarse a unas condiciones meteorológicas similares a las británicas. Los jugadores se alojaron en el Hotel Peregrino desde el 1 de junio, en una preparación de aproximadamente 40 días. No obstante, la premisa de adaptarse al clima gallego no tuvo el resultado esperado, ya que durante su estancia llovió casi a diario, mientras que en Inglaterra se encontraron con temperaturas de hasta 35 grados.
Severino Reija, uno de los jugadores de aquel equipo, comentó hace años que la elección de Santiago se basó en que era el clima más parecido a Birmingham, pero la realidad fue muy distinta. El Mundial de Inglaterra 1966 es recordado como el más gallego de la historia, ya que además de Reija, participaron otros cuatro futbolistas de la tierra: Luis Suárez, Amancio Amaro, Marcelino Martínez y José Armando Ufarte.
Durante su estancia en Galicia, la selección disputó nueve partidos de preparación en diferentes campos, incluyendo enfrentamientos en Riazor contra el Ajax y Uruguay, y en Santa Isabel y Balaídos contra combinados de la SD Compostela y el Royal Beerschot belga. A pesar de la intensa preparación, España cayó eliminada en la fase de grupos del Mundial tras perder contra Argentina, Suiza (con goles de Sanchís y Amancio) y Alemania Federal.




