Tras varias temporadas marcadas por la decepción, la ciudad amaneció ayer con la esperanza de ver a su equipo dar un paso crucial hacia la élite. A pesar de una segunda vuelta mejorable, la ventaja obtenida en el partido de ida en el Vero Boquete de San Lázaro (3-0) alimentó la ilusión de los compostelanos, que no quisieron perder la oportunidad de festejar el regreso a la categoría, aunque el sufrimiento final fuera mayor de lo esperado.
Las calles de la capital gallega se vieron tomadas por cientos de seguidores blanquiazules desde primera hora de la mañana, transformando el centro en una extensión del estadio. La Praza da Quintana, con la presencia de la alcaldesa, Goretti Sanmartín, y la concejala de Deportes, Pilar Lueiro, se convirtió en el epicentro de la celebración, donde una pantalla gigante congregó a la multitud mientras el equipo jugaba en Badalona.
El partido en sí generó una gran tensión. Aficionados como Lito Vila Baleato reconocieron el angustioso final, mientras que César, su hermano, comentaba cómo la llegada de más gente y los dos goles del equipo rival terminaron por helar el ambiente en la plaza, que hizo honor a su apodo de "Quintana de Mortos".
Con el pitido final, el júbilo estalló. Los abrazos y cánticos se sucedieron, reflejando la dureza de la temporada pero la necesidad de celebrar. El regreso a Segunda Federación es visto por muchos como un primer paso lógico hacia la élite del fútbol español.
La fiesta continuó en la Praza das Praterías, escenario habitual de las celebraciones del equipo, donde los más atrevidos se refrescaron en la Fonte dos Cabalos entre cánticos y felicitaciones.
“"Siento mucha satisfacción y mucha liberación. Fueron meses complicados. Todo el club lo merecía, los trabajadores, todos los jugadores, todos los que sufren día a día. Merecíamos una alegría."
El futbolista Samu Rodríguez, uno de los pocos presentes en la última promoción, destacó el logro compartido. Por su parte, el defensa Pablo Crespo, un referente del vestuario, calificó el ascenso como un "alivio terrible" y recordó el arduo camino recorrido, especialmente en el tramo final de la temporada, agradeciendo el apoyo incondicional de la afición.
Mientras los jugadores celebraban en el césped de Badalona y en el vestuario, en Santiago se secundaba la fiesta. La alegría contagió a todos los seguidores, se hubiera vivido el partido en Cataluña, en la Quintana o desde el sofá. El 21 de junio de 2026 quedará marcado como el día en que el Compostela selló su regreso a Segunda Federación tras mucho sufrimiento. La expedición compostelana regresará hoy a la ciudad.




