El edificio, situado en la emblemática Plaza del Obradoiro, es un referente de la arquitectura gallega y europea, construido entre 1492 y 1501 por encargo de los Reyes Católicos y el canónigo Diego de Muros. La intervención, que busca desviar el agua de los paramentos y balcones, ha sido calificada como un "ultraje" y un "atentado visual" contra la tradición y el significado cultural de estas figuras.
Las gárgolas, elementos arquitectónicos que representan monstruos y seres fantásticos, tienen un profundo arraigo en la cultura gallega y han sido objeto de estudio por parte de investigadores como Delfín García Guerra y Andrés A. Rosende Valdés, así como de la profesora Dolores Herrero Ferrio. El periodista Benxamín Vázquez, autor del libro Gárgolas de Compostela (Editorial Alvarellos, 2022), también ha expresado su preocupación ante esta intervención.
No es solamente un atentado visual, sino también a la tradición, a cuanto significan esos símbolos, feos bichos, en la cultura gallega.
A pesar de que la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia y los servicios del Ayuntamiento de Santiago dieron su visto bueno al proyecto, la solución adoptada para la evacuación de aguas ha generado un debate sobre la sensibilidad en la conservación del patrimonio. Expertos y ciudadanos reclaman la búsqueda de alternativas que no impacten negativamente en la estética y el valor histórico del conjunto.
La importancia de las gárgolas trasciende su función práctica, siendo fuente de inspiración para artistas y escritores como Laxeiro, Gerardo Diego y Otero Pedrayo, quienes las inmortalizaron en sus obras. Su presencia en edificios históricos de Galicia, como el Hospital Real, subraya la necesidad de un cuidado especializado que preserve estas labras pétreas.




