Nacimientos 'monstruosos' en Foz: Siamesas y fetos deformes en la historia

Un análisis de registros parroquiales revela casos de nacimientos de gemelas unidas y fetos con malformaciones en la comarca de Foz entre los siglos XVII y XIX.

Primer plano de dos manos unidas, una de ellas con aspecto menos desarrollado, sobre una antigua pila bautismal de piedra. La luz difusa resalta la textura y la piel. El fondo está desenfocado.
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Primer plano de dos manos unidas, una de ellas con aspecto menos desarrollado, sobre una antigua pila bautismal de piedra. La luz difusa resalta la textura y la piel. El fondo está desenfocado.

La historia de Foz revela casos de nacimientos de gemelas unidas y fetos con malformaciones, documentados en registros parroquiales entre los siglos XVII y XIX.

La ley romana de las 12 Tablas ya contemplaba la muerte inmediata de hijos deformes, una práctica que Séneca reconocía en su época para evitar diferencias entre sanos y enfermos. La definición de 'deforme' era amplia, como demuestra el nacimiento de una niña en 1899 en la calle San Andrés de A Coruña, que venía al mundo con cuatro brazos, cuatro piernas y una cabeza desproporcionada, falleciendo a las pocas horas. Probablemente se trataba de un feto de siamesas a medio formar.
En marzo de 1908, en Vilamartín (Ourense), se registró el nacimiento de un niño con cuatro brazos y cuatro piernas, un hecho que atrajo a numerosos vecinos curiosos. También en el municipio de Foz se encontraron casos similares. En el libro de Defunciones de la parroquia de Fazouro (1659-1782) aparece la anotación de una defunción calificada como 'monstruo'.
El párroco describió el nacimiento de una 'criatura monstruosa' con cabeza y cara perfectas hasta los hombros, y desde allí, dos cuerpos unidos por delante, con cuatro brazos y cuatro piernas. La criatura, que nació viva, falleció poco después. Este caso, documentado como el de las Siamesas de Fazouro, hijas de Antón Fiallega y Mariana Rodríguez, fue exhibido ante los vecinos antes de recibir el agua de socorro.
La vida de estas siamesas, de haber sobrevivido, podría haber sido similar a la de las hermanas Rosa y Xosefa Bauzeh, nacidas en Checoslovaquia, que vivieron 42 años unidas por la cadera y se dedicaron a actuar en teatros. Otros casos famosos incluyen a los hermanos Semnoc y Sam, que giraron por el mundo en 1848-49.
En Foz, otro nacimiento de siamesas se registró en el libro de bautismos de la parroquia de Santa Cilla en 1857. Hijas de Francisco Rivas y Rita Pérez, nacieron unidas desde el cuello, aunque cada una contenía todos los miembros necesarios. Una de ellas mostró señales de vida, pero ambas fueron enterradas al día siguiente.
Un caso más de feto sin formar tuvo lugar en la parroquia de San Adrao, en Lourenzá, en 1884. Tras seis meses de gestación, nació un niño con brazos más largos que el cuerpo, piernas y pies con rodillas hacia atrás, boca vertical y una cabeza de gran tamaño, viviendo tan solo media hora.
La reflexión sobre cómo podría haber sido la vida de estas personas, de haber sobrevivido y vivido más tiempo, queda sin respuesta, ya que su destino estuvo marcado por el nacimiento.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Concello de Foz (14/08/2026)