La arena de la playa de Riazor, en A Coruña, fue el escenario elegido por el artista Joao Carlos, procedente de Lisboa, para dar vida a una sorprendente escultura de un cocodrilo. El artista, que se dedica a crear estas piezas en diferentes arenales del norte de España, destacó la particularidad de la arena coruñesa, afirmando que es "lo mejor que se puede hacer con esta arena tan rara".
La obra no escatima en detalles: escamas, ojos, dientes y garras fueron recreados con gran realismo. Para conseguir este efecto, Joao Carlos utilizó elementos encontrados en la misma playa, como conchas, integrándolos en la escultura para darle mayor verosimilitud.
“"Igual que hay gente que se dedica a cantar en la calle, yo me dedico a esto"
El artista, que se encuentra de ruta por las costas del norte de España, compara su pasión por la escultura de arena con la de quienes se dedican a actuar en la calle, mostrando su compromiso con su arte único.




